viernes, 9 de mayo de 2014

“La Polola no es un loteo más”


Fuente: ON24
Por Fabiana Suárez
f.suarez@on24.com.ar


La ciudad de Funes, es sin lugar a dudas, una de las localidades de mayor crecimiento en los últimos años. La velocidad que tomó su expansión superó ampliamente a una dirigencia política que aún está digiriendo la nueva realidad.

Dentro del debate sobre las nuevas urbanizaciones, La Polola ocupa el interés central.

Se trata de una estancia de 385 hectáreas sobre Tomás de la Torre a la altura de la garita 14, perteneciente a la familia Lagos, fundadora del Diario La Capital.

La Polola es hoy un campo cultivado dentro de la ciudad, limitado justamente por su ubicación, a una eficiente explotación agrícola que demanda como cualquier otra el uso de plaguicidas para proteger los rindes.

Es así como nace la idea de emprender Chacras de Funes, proyecto sobre el que se ha hablado muchísimo sin real conocimiento de sus características, en opinión de sus desarrolladores.

El Arquitecto José María Marchetti, tiene a su cargo la planificación de lo que el llama “el plan estratégico para el crecimiento de Funes”.

Este proyecto plantea:
1 - lotes para quintas y huertas
2 - solución definitiva al problema de las inundaciones
3 - 38 has para tierras fiscales
4 - 34 has para nuevos espacios verdes
5 - Se respetaría el 80% de la forestación existente

“Se trata de una configuración de menor densidad urbana y de lotes más amplios  y  con muchos espacios verdes que se incorporen a la ciudad y cesión de tierras fiscales para el Municipio” explica Marchetti. Y agrega: “Por esta razón este desarrollo se denomina  CHACRAS DE FUNES  para no confundirse como otro loteo más”.

El proyecto contempla sobre la Av Pedro Ríos la ubicación de funciones administrativas y relacionadas con la educación y la salud para reforzar la idea del crecimiento de una ciudad satélite en cambio de la ciudad dormitorio.

“Existe la oportunidad de realizar un crecimiento de una ciudad abierta que se caracterice por un paisaje urbano que se relacione con su origen y su historia de grandes lotes y mayor presencia de espacios verdes tanto en los predios de uso público como en los lotes privados en los que debe predominar el paisaje natural sobre el urbano”, señala el desarrollista.

El temor de algunos vecinos y de los propios concejales está enfocado especialmente en el impacto ambiental de la obra. Sobre la cuestión el arquitecto explica:

“Al tratarse de un solo proyecto para el total, otorga unidad urbanística. Además se eliminan riesgos asociados a la actividad agropecuaria y se mejora el sistema hídrico de la zona. En relación a este último aspecto, el estudio hidráulico  establece la necesidad de crear un reservorio importante alrededor del canal Salvat y reservorios retardadores  Norte – Sur para casos extremos de la peor situación en cien años”.


La municipalidad gana

Dentro de los compromisos comprendidos en la mega obra, hay un capítulo especial de las tierras donadas al municipio, donde la porción que por normativa corresponde donar, no deben ser tierras negociadas para otras obras y por esto se ubican para distintas funciones:

Viviendas  que otorgan la posibilidad de localizar ciertos sectores de la población que tienen medianos recursos.

Tierras municipales destinadas a depósitos, galpones y estacionamiento de camiones municipales.

En el lado norte se pueden ubicar huertas orgánicas que otorgan calidad de vida y fuentes de trabajo.

Sobre la Av. Ríos se prevee un espacio para el nuevo centro Municipal con  la sede del poder Ejecutivo, el Consejo Deliberante y el poder judicial. Este centro cívico debe tener una plaza que sea el corazón de la ciudad.

“Esta nueva frontera urbana se proyectó como un crecimiento que enriquecerá la vida pública urbana”, enfatiza José María Marchetti, convencido que el proyecto genera dudas solo porque no se lo conoce a fondo.






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