miércoles, 18 de abril de 2012

Crece el número de personas que emigran al Gran Rosario


Por Silvia Carafa
Diario La Capital

Para que los chicos crezcan jugando en las veredas, para tener un entorno verde siempre a la vista y escapar de la inseguridad, son cada vez más los rosarinos que eligen el Gran Rosario como su lugar de residencia. Más allá del verano en casas de fin de semana, de lo que se trata es de vivir en forma permanente en ambientes más amigables con la calidad de vida, explican desde las localidades vecinas. En Funes y Roldán la tendencia es tan marcada que hasta se animaron con una proyección: en 2021, entre 100 y 120 mil rosarinos habrán emprendido el éxodo hacia estas comunidades. Pueblo Esther, Granadero Baigorria e Ibarlucea también vienen en franco ascenso.

El número sale de poner sobre la mesa los datos de una variable irrefutable para medir crecimiento urbano. Se trata de los loteos disponibles: 12 y 8 mil unidades en Roldán y Funes, respectivamente y multiplicarlos por los miembros de una familia tipo. El paso del tiempo completa la cantidad que, en un primer momento, parece abultada. "El fenómeno ya está en marcha, ya empezó", aseguró el intendente de Roldán, José María Pedretti.

"Dada la gran cantidad de lotes en los barrios nuevos, unas 100 y 120 mil personas van a vivir en el Gran Rosario, de las cuales la mayor parte se afincará entre Funes y Roldán", se entusiasmó ayer Pedretti. Su par de Funes, Mónica Tomei confirmó la tendencia y aclaró que el ritmo demográfico así planteado requiere de una cuidadosa planificación urbana porque crecer también tiene su precio.

"La gente viene buscando paz, tranquilidad, andar en bicicleta, pero no es tan fácil como antes porque cuando a una ciudad se trasladan muchas personas, también se trasladan los problemas", comentó Tomei. Y dijo que en Funes ya está viviendo en forma permanente el público que antes iba los fines de semana y que, en los últimos cinco años, la comunidad creció en forma exponencial y pasó de 15 a 30 mil habitantes. Este avance demográfico plantea desafíos de infraestructura como conectividad, transporte, agua, cloacas y gas.

Según Pedretti, Roldán crece. La eligen matrimonios jóvenes que quieren que sus hijos jueguen con la bicicleta en las veredas y sienten que la seguridad es más controlable. Pero hay más; en su opinión, también optan por estas comunidades porque es más fácil el acceso a las autoridades. Aunque, sin duda lo que define es la posibilidad de tener una casa en terreno propio y dejar atrás la vida cotidiana en un departamento.

"Acá eso es mucho más real", aseguró Pedretti. Y dijo que otra razón de peso es la conectividad de Roldán con Rosario, a través de la autopista. "En 20 minutos estamos en bulevar Oroño y avenida Pellegrini, estamos muy cerca", graficó antes de asegurar que, en la última década, la población de esa ciudad creció un 50 por ciento, mientras que la nueva edificación lo hizo en un 300 por ciento.

Otras elecciones. Granadero Baigorria, Ibarlucea y Pueblo Esther también forman parte de un Gran Rosario que despunta como contrapartida a la vida cotidiana de la ciudad que circundan. Pero no son las únicas: los loteos, como urbanización a futuro, se abren paso en distintas localidades.

"Se está construyendo donde había lotes que durante años no se vendían", dijo el presidente comunal de Pueblo Esther, Flavio Puccini, y explicó que son "muchos los rosarinos que eligen este lugar, sobre todo llegan desde la zona sur". También afirrmó que la comuna decidió suspender por 90 días la habilitación de nuevos loteos a fin de "crecer con orden".

Según las autoridades de Pueblo Esther, "lotes casi no quedan y el lugar ya tiene definido cómo será su futuro, la gente que viene acá no espera que se transforme en la gran urbe de la cual se alejan", argumentaron. Y dijeron que la seguridad y criar los chicos con mayor libertad son las causas de las mudanzas.

En el caso de Baigorria, "en los últimos 4 años se instalaron 500 nuevos comercios", dijeron fuentes de la Intendencia. En este sentido, los fines de semana suele verse gente en autos, mirando terrenos a la venta. ¿El fenómeno será tan inexorable como por ahora lo pinta la proyección estadística?

Las razones

¿Por qué elegir un lugar fuera de Rosario para vivir en forma permanente? Un matrimonio joven, con cuatro hijos, vive desde hace tres años en Ibarlucea. "Elegí ese lugar por la tranquilidad y por la seguridad", explicó Marcelo, que trabaja en una empresa del microcentro rosarino. "A pesar de la hora de viaje para llegar a mi empleo no cambio aquello por nada del mundo", comentó. Y agregó: "A pesar de la falta de servicios nos ingeniamos para tener una vida cotidiana más placentera, no hay nada más lindo que despertar con el sonido de los pájaros", aseguró.



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